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Lenguajes I 2º Pacial

 "Las marcas de la enunciacion del enunciado" de Aldenstein

DEÍCTICOS:
  • Benveniste plantea la reflexión sobre la enunciación a partir de la deixis. Ejemplo: Si A avisa de un incendio a B, y este pregunta dónde, A puede indicar con el dedo al incendio o puede responder “a mil metros de aquí” siendo la palabra “aquí” un índice.
  • La deixis puede ser definida como la localización y la identificación de las personas, objetos, procesos, acontecimientos y actividades de que se habla por relación al contexto espacio-temporal creado y mantenido por el acto de enunciación.
  • Para Benveniste, yo significa “la persona que enuncia la actual situación del discurso que contiene yo”. “Yo” es, en primer lugar, “el sujeto de este enunciado”, y en segundo lugar, puede ser también sujeto de la enunciación.
  • “Yo” forma con “tu” una “correlación de subjetividad”. “Tu” se define como la “persona no-yo”. Yo y tu se oponen conjuntamente a la “no persona”.
  • La referencia necesaria a la situación de discurso une el par yo/tu a la serie de los indicadores o deícticos: los adverbios “aquí” y “ahora” que se refieren a “yo”, pues “delimitan la situación espacial y temporal coextensiva y contemporánea a la presente situación de discurso que contiene yo”.
  • “Yo” no puede ser definido más que en términos de locución. Si percibo dos instancias sucesivas de discurso que contengan yo, proferidas por la misma voz, nada me garantiza aun que una de ellas no sea un discurso narrado, una cita en la que yo sea imputable a otro.
  • El lenguaje ha creado signos “vacíos”, que se “llenan” cuando el locutor los asume en cada instancia de discurso. Su papel es ofrecer el instrumento de una conversión del lenguaje en discurso.
  • Deixis proviene de una palabra griega que significa “mostrar” o “indicar”, y se utiliza en lingüística para referirse a la función de los pronombres personales y demostrativos.

PERSONAS:
  • YO: designa al individuo que enuncia.
  • TU: designa al alocutario. Es designado por el “yo”.
  • EL/ELLA: Son diferentes del “yo” y del “tú” por su función. Según Benveniste, sirven sólo en calidad de sustitutos abreviativos (Ej.: “Pedro está enfermo, ÉL tiene fiebre). Designan a alguien o algo pero no a una “persona” específica. Lo distintivo de ésta son las propiedades: de combinarse con no importa que referencia de objeto; de no ser jamás reflexiva de la instancia de discurso; de disponer un número grande de variantes pronominales o demostrativas (“uno”, “esto”, “aquello”, etc.); y de no ser compatibles con los términos referenciales tales como “aquí”, “ahora”.
  • En los pronombres personales el tránsito del singular al plural no implica una simple pluralización: la unicidad y la subjetividad inherentes a “yo” contradicen la posibilidad de una pluralización. Si no puede haber varios “yo” concebidos por el “yo” mismo que habla, “nosotros” no es una multiplicación de objetos idénticos sino una suma entre “yo” y “no-yo”:
  • NOSOTROS: Siempre es “yo” quien predomina puesto que no hay “nosotros” sino a partir de un “yo”, y este “yo” somete el elemento “no-yo” que es susceptible de recibir tres contenidos precisos y distintivos:
  • 1.  NOSOTROS INCLUSIVO: “no-yo” es el alocutario. El locutor se suma al alocutario
  • 2.NOSOTROS EXCLUSIVO: “no-yo” es una tercera persona y la segunda queda excluida.
  • 3.  NOSOTROS ABARCATIVO: “no-yo” corresponde a la vez a la segunda y a la tercera persona.
Sólo el “nosotros inclusivo” es puramente deíctico; en cambio, cuando conlleva un elemento de tercera persona, debe acompañar al pronombre un sintagma nominal que funcione como antecedente del elemento “él” incluido en el “nosotros”. Pero, en general, es innecesario cuando el “nosotros” es “abarcativo”.
  • USTEDES: La pluralización de la segunda persona también implica una suma entre el “vos/usted” y un “no-yo”: el “ustedes puro” que designa un alocutario plural, y el “ustedes” que suma “vos/usted” con una tercera persona.
APELATIVOS:
  • Son los pronombres personales, los nombres propios, algunos sustantivos comunes, los títulos (“mi general”), algunos términos de relación (“camarada”, “compañero”), los términos de parentesco (“papá”), los términos que designan a un ser humano (“flaco”). Otros términos empleados metafóricamente (“mi gatito”); también algunos adjetivos (“querido”).
  • Los apelativos se usan para designar la persona que habla: el locutor; aquella a quien se habla: el alocutario; y aquella de la cual se habla: el delocutor.
  • Todo apelativo, ya sea locutivo y/o elocutivo tiene:
  • 1.      un carácter deíctico: permite la identificación de un referente.
  • 2.  un carácter predicativo: el sentido del apelativo elegido permite efectuar cierta predicación explicita.
  • 3.  manifiesta las relaciones sociales: permite efectuar una segunda predicación que remite a la relación social del locutor con la persona designada.
§         Por ejemplo, los siguientes delocutivos identifican a un mismo referente:
§  “PERÓN”
§  “EL POCHO”
§  “EL VIEJO”
§  “EL GENERAL”
§  “EL TIRANO PRÓFUGO”.
§         De esta predicación desigual se establecen en el enunciado distintos tipos de relación entre el locutor, que selecciona el apelativo entre un paradigma de términos posibles, y el sujeto designado por éste.

SUBJETIVEMAS Y CAMPOS SEMÁNTICOS:
§         Enunciado: “Esto me parece horrible”.
§        “ESTO”: deíctico.
§        “ME PARECE”: el locutor suspende la aserción.
§        “HORRIBLE”: adjetivo que implica al locutor: este término es relativo a la naturaleza del que enuncia, a sus escalas de valores, a sus cánones estéticos.
§         Cuando el locutor se ve confrontado con el problema de la verbalización de un objeto referencial, y debe seleccionar ciertas unidades del repertorio léxico de la lengua, se enfrenta a dos opciones:
§        El discurso “objetivo”: que intenta borrar toda huella del enunciador individual.
§        El discurso “subjetivo”: en el cual el enunciador asume explícitamente su opinión.
§         Toda unidad léxica es subjetiva puesto que, según la situación de enunciación, puede connotar en el enunciado todo tipo de juicios interpretativos “subjetivos”.
§         Llamaremos subjetivemas a aquellas unidades léxicas que en un discurso manifiestan subjetividad, o sea, informan acerca de una evaluación (valorativa o afectiva) del enunciador.
§         Ciertas unidades funcionan en el discurso más como subjetivemas que otras. Por ejemplo: “soltera”, “grande”, “triste” y “excelente”.
§         El adjetivo “excelente” es usado generalmente con carga subjetiva, en tanto que “soltera” sólo en casos como “se quedó soltera”.
§         Hay dos categorías de subjetivemas:
§        Aquellos que manifiestan o connotan una reacción emocional del locutor con respecto a lo que enuncia sobre el eje del gustar/no gustar. Por ejemplo: “¡Pobre chico!”, “ese chico es una dulzura”.
§        Aquellos que portan rasgos evaluativos sobre el eje bueno/malo, que manifiestan o connotan un juicio de valor positivo o negativo. Ejemplo: “Es unsucio burgués”, “es un genio”.
§         Por campo semántico entendemos un grupo de palabras que recubren un dominio conceptual. Por ejemplo: “sillón”, “butaca”, “silla”, corresponden al campo semántico de los asientos, cuyo significado es: “mueble para sentarse”.
§         La subjetividad del locutor se manifiesta por la elección de un determinado campo en detrimetro de otros.

LAS MODALIDADES:
  • Actitud que el enunciador asume respecto del contenido de su enunciado. Esta actitud puede adoptar la forma de un juicio intelectual (concebido como real, posible, etc.), de un juicio volitivo (concebido como un deseo, orden, etc.), o de un juicio afectivo (concebido como una sorpresa, desgracia, etc.).
  • Charles Bally distingue un DICTUM y un MODUS.
  • El dictum es el contenido intelectual representado.
  • El modus remite a la operación psíquica que toma al dictum como objeto, y puede estar explícito o implícito. Por ejemplo:
§             La llegada de Pedro constituye el DICTUM, el mismo para todos los enunciados, que se diferencian por el MODUS:
§             “Pedro viene solo”. (Se lo considera un hecho real).
§             “¿Viene solo Pedro?”. (Se desea verificar su estatuto de realidad).
§             “Es posible que Pedro venga solo”. (Una posibilidad)).
§             “¡Que suerte que Pedro viene solo!”. (Un hecho afortunado).
§             “Ojalá Pedro venga solo”. (Un deseo).
  • Benveniste afirma que la lengua pone a disposición del hablante un repertorio de formas mediante las cuales un sujeto adopta una actitud respecto de lo que enuncia.
MODALIDAD DE ENUNCIACIÓN:
  • El alocutario puede determinar la actitud que el enunciador asume respecto de su enunciado. EJEMPLOS:
§             “Quisiera saber la hora”.  MODALIDAD DECLARATIVA. Aparece como una forma neutra, que no presenta otras marcas más que la entonación descendente. No implica ninguna relación entre enunciador y enunciatario. Aparece sólo como la transmisión de información.
§     “¿Me decís la hora?”. MODALIDAD INTERROGATIVA. Se expresa mediante la entonación. Al interrogar a alguien, se supone una respuesta.
§             “Decíme la hora”. MODALIDAD IMPERATIVA. Exige una respuesta y supone una relación jerárquica: el enunciador se asigna el poder de dar una orden e instaura un enunciatario que debe recibir y acatar esa orden.

MODALIDAD DE ENUNCIADO:
  • Se apoyan en la manera en que el enunciador sitúa su enunciado en relación con:
a.                  MODALIDAD LÓGICA o INTELECTUAL. El enunciador puede considerar su enunciado como cierto (“La Argentina está en crisis”), entonces su enunciado es asertivo; o puede suspender la aserción (“Creo que la Argentina está en crisis”). Esta modalidad se caracteriza por manifestar aserción o suspensión de la aserción.
b.                 MODALIDAD APRECIATIVA. Modo de juzgar el dictum en términos de valores afectivos (“Felizmente, ganó Boca”) o axiológicos (“No es bueno que el hombre esté solo”).
c.                  MODALIDAD DE NECESIDAD. El dictum es considerado una necesidad u obligación (“Hay que pasar el invierno”).

 "LA ENUNCIACIÓN EN EL DISCURSO DE LA PRENSA GRÁFICAde VERÓN

LA ENUNCIACIÓN:
  • Corresponde no al orden de lo que se dice, sino al decir y sus modalidades.
  • Si comparamos: “Pedro está enfermo” y “Yo creo que Pedro está enfermo”, lo que se enuncia es idéntico (el estado de salud de Pedro). Estas frases son diferentes en la enunciación: en la primera, el locutor afirma que Pedro está enfermo; en la segunda, el locutor lo dice como una creencia.
  • Los pronombres personales son elementos lingüísticos que se sitúan en la enunciación y no en el enunciado. “Yo” resulta una expresión “vacía”, que se llena en el momento en que se la utiliza, pues designa a la persona que la emplea.
  • En el caso de la prensa gráfica, no hay una situación de enunciación que abarque a la vez al locutor y a un alocutario. Sin embargo, la distinción entre enunciado y enunciación es aplicable al discurso de la prensa gráfica.
  • En un discurso, las modalidades dan forma al dispositivo de enunciación. Este dispositivo incluye:
1.            La imagen del que habla: el enunciador. Aquí, imagen es metafórico. Se trata del lugar que se atribuye a sí mismo quien habla. Contiene la relación con lo que dice.
2.            La imagen de aquel a quien se dirige el discurso: el destinatario. El emisor también define a su destinatario.
3.            La relación entre el enunciador y el destinatario que se propone en el discurso y a través del discurso.
§         Hay que distinguir al emisor “real” del enunciador, y al receptor “real” del destinatario. Un mismo emisor podrá, en discursos diferentes, construir enunciadores diferentes. En la prensa gráfica, llamaremos a este dispositivo de enunciación: el contrato de lectura.

LA ENUNCIACIÓN Y EL “CONTENIDO”:
  • Lo que el enunciador dice constituye una dimensión importante del contrato de lectura.
  • Un mismo contenido puede estar a cargo de dispositivos diferentes, y adquiere un interés particular en el caso de la prensa gráfica.
  • Varias revistas, semejantes entre sí, se dividen un lectorado relativamente homogéneo en cuanto a su perfil sociodemográfico. Las revistas femeninas son un buen ejemplo. Revistas que cubren los mismos temas pueden resultar muy diferentes unas de otras en el contrato de lectura.
  • Otro ejemplo es el de los nuevos soportes, que procuran constituir su colectivo de lectores alrededor de un centro de interés (informática, juegos electrónicos, videos, etc.). De tales revistas sobrevivirán las que logren construir un contrato de lectura adaptado al terreno en cuestión: el éxito pasa por las modalidades de decir el contenido.
  • Lo que crea el vínculo entre el soporte y su lector es el contrato de lectura.
  • La semiología de la enunciación, aplicada al análisis del contrato de lectura, suministra informaciones específicas que no se pueden obtener por ningún otro método.

VARIACIONES ENUNCIATIVAS:
  • En la portada de un soporte de prensa, el enunciador puede hacer muchas cosas, o muy pocas. Puede interpelar al destinatario a través de la mirada del o de la modelo, o mantener al destinatario “a distancia”.
  • Para un soporte de prensa, la portada es esencial: puede mostrar de manera precisa, la naturaleza del contrato o bien ser más o menos incoherentes con respecto a este último.
  • Tres ejemplos:
1.     Portada A: Un cierto enunciador clasifica los artículos anunciados, jerarquiza mediante la tipografía y el color, destaca un tema como más importante que lo demás; cuantifica, formula preguntas. Se presenta una imagen que es soporte de uno de los títulos: el texto y la imagen están articulados entre sí y en el interior de la revista reaparecen los temas representados por la modelo de la portada. La configuración de todos esos elementos anuncia un discurso pedagógico que preordena para el lector el universo del discurso; va a informarlo, manteniendo con él una distancia objetiva.
2.     Portada B: Todos los títulos se presentan en una lista compacta y todos tienen importancia.
3.     Portada C: El enunciador dialoga con la destinataria. Se instaura un juego de lenguaje que expresa la complicidad entre ambos. Este marco de complicidad le permite a la revista transmitir valores implícitos, dar consejos, impulsar cierta liberalización de las costumbres.
§         Orden, intensa articulación entre los elementos, posición de enunciación pedagógica; presentación en paralelo de dos discursos que no se tocan: la distancia “objetiva” del testimonio y del reportaje; la moda, refinada y silenciosa, complicidad alrededor de un estilo de vida del que la revista es la “marca”. Tres modalidades diferentes de anunciar un contrato en la portada.
§         Otro sector, el de las revistas de decoración, ofrece múltiples ejemplos de variaciones enunciativas en la imagen. Por un lado, reencontramos la estrategia pedagógica, cuando todos los elementos del tratamiento fotográfico están allí para significar que el enunciador tiene una voluntad informativa.
§         El hecho de que el destinatario evalúe cada elemento, es la cuestión esencial. Por otro lado, en los productos de nivel más alto del sector, la manera de mostrar es más importante que aquello que se muestra.
§         Uno de los principales problemas que debe resolver la prensa semanal de actualidad es el de decidir por dónde pasa la frontera entre lo que se va a presentar como ya conocido por el lector y aquello que se lleva a proporcionar como información (es decir, lo que se presentará como “no conocido” por el destinatario).

DE LA PRODUCCIÓN AL RECONOCIMIENTO:
  • El análisis semiológico tiene por objeto identificar y describir todas las operaciones, determinan la posición de enunciador y la del destinatario.
  • Conviene hacer tres observaciones:
§        El análisis nunca trabaja con un solo soporte: se sitúa en un universo dentro del cual procura identificar qué es lo que establece la diferencia entre los soportes, definir la especificidad de cada soporte dentro del universo elegido. El análisis siempre es comparativo.
§        Las operaciones que se toman deben ser reguladores, modalidades que se repiten y que dan cierta estabilidad a la relación soporte/lector.
§        El análisis debe delimitar la lógica de conjunto de cada soporte incluyendo, sus eventuales incoherencias y contradicciones.
§        El concepto de contrato de lectura implica que el discurso de un soporte de prensa es un espacio imaginario en el que se le proponen al lector múltiples recorridos.
§        Un discurso es un espacio habitado; rebosante de actores, de escenarios, de objetos, y leer es “poner en movimiento” ese universo, aceptando o rechazando, yendo más a la derecha o a la izquierda, etc.

EL “EN JUEGO” SEMIÓTICO:
  • El semiólogo dice, por un lado, que un mensaje nunca produce un solo efecto, que siempre son posibles numerosos efectos, y por otro lado, asegura que un mensaje nunca produce cualquier efecto.

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